Hoy tengo ganas de pegarte una patada, hablar contigo y decirte todo todo lo que pienso. ¿De qué sirve? Para cabrearme únicamente. No sé ni cómo te atreves a preguntar que qué me pasa. Sigues siendo la misma niña de 14 años.
Pero...
Estás tú, para calmarme y resguardarme. Para quitarme los problemas y llenarme las tristezas de alegrías.
Sierra Nevada. . . QUIERO VOLVER!!
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