
Reflexiones de una tarde de invierno, de un día cualquiera como por ejemplo un sábado.
A veces me caigo mal. No quiero.
Sí, sé que a veces se necesitan estas cosas, que están bien, son buenas y te alegran. Pero muchas veces también me pregunto si nací para estar siempre feliz. Creo que tengo una pequeña tendencia a buscar la soledad y la tristeza, es como un estado en el que sé cómo comportarme y que hacer... Se pasa mal. Es mejor lo malo conocido que lo bueno por conocer. Me siento tan tonta, tantas veces en el día.
Recuerdo tantas palabras y cosas que pronunciaron vuestros labios. Todo fue mentira y todo lo es. ¿Por qué? ME pone de tan mala leche, tantas cosas, me entristecen y me decepcionan, pero al fin y al cabo, ¿qué os importa?
Que importa, si río o lloro, si quiero o puedo. La cuestión es otra muy distinta.
LA cosa no va de ser o no ser, va más allá de eso. No se puede entender tan simplemente, es complicado. Tantas cosas en la cabeza, tantos pensamientos y recuerdos que se entremezclan y no se por dónde empezar.
No vengáis diciendo cosas que no sentís ni pensáis. Es mejor callarse y demostrarlas. Hablar para muchos es demasiado fácil. Tengo motivos para no seguir. Cerrar las puertas al frío y huir. La cosa, es que no es tan fácil. Es complicado no aferrarse a algo del pasado.Me ha costado mucho seguir... Muchas veces pienso que prefiero seguir aferrada a eso que me hizo sentir viva y a la vez triste.
No hay comentarios:
Publicar un comentario