
Reflexiones de una tarde de otoño, de un día cualquiera, como por ejemplo un martes.
Estos días estoy bastante sensible, no sé por qué. Vale, sí, hoy pensé en él y me puso triste. Sé que todo esto no tiene sentid, que hace años que tu vida se alejó totalmente de la mía. Pero sí, hoy es uno de esos días en los que me siento melancólica y pienso en las cosas que me ocurrieron, no solo él marcó mi adolescencia, mi niñez también estuvo marcada por otras cosas todas por desgracia malas para mí, pero he aprendido de todo eso. Para mí no fue fácil salir adelante en la situación en la que me encontraba, pero gracias a Dios lo conseguí.
Siempre he sido dura y en ocasiones he hecho daño a quien me ha querido ayudar. No me ha gustado decir lo que sentía y he intentado no mostrar cariño a los demás. Pero he llegado al límite, quiero ser cariñosa con alguien, quiero que me quieran. Me he sentido muy sola en mi casa y a veces me sigo sintiendo totalmente sola.
Ayer me sentí mal, ya que alguien a quien no le tendría que interesar mi vida, ya que nunca se ha preocupado como se tenía que preocupar, irrumpió mi intimidad. Son mis cosas. No vengas ahora de protectora, porque me he sentido tantas veces sola, y tu no hiciste nada para remediarlo. No tuve tu apoyo.
Perdoname, por ser tan dura contigo, por no haberte dado el cariño que yo no he recibido. A pesar de todo, estás en mi vida y lo estarás siempre, tú me viste crecer, y por eso, he de agradecerte que me dieras la vida. Te quiero y aun que me cueste decírtelo.
Mañana todo saldrá bien.
No hay comentarios:
Publicar un comentario